SEMBLANZA

Javier Jiménez Espriú nació en la Ciudad de México el 31 de julio de 1937, hijo del Capitán Ingeniero Industrial Javier Jiménez Segura, quien al correr de los años llegaría al grado máximo que otorga el ejercito mexicano de General de División y de Rosa Espriú Herrera, ambos capitalinos.

Primogénito de una familia de seis hermanos educada en un ambiente liberal, en el que la honradez, el trabajo y el amor a la Patria eran convicción, vocación y por lo tanto normas inquebrantables de conducta, hizo sus estudios primarios y de secundaria en el Liceo Franco Mexicano y su Bachillerato en la Universidad Militar Latino Americana, para “iniciarse en lo militar”, ya que deseaba seguir los pasos de su padre, a quien profesa una admiración profunda.

Luego de su experiencia de tres años en la disciplina castrense, que califica como “excelente..., pero suficiente”, tomó lo que llama “la decisión fundamental para mi desarrollo personal y profesional” y se inscribió en la Escuela Nacional de Ingenieros, hoy Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México, en la que obtuvo, en 1960, el titulo de Ingeniero Mecánico Electricista. Es miembro de la Generación 1954, que inauguró las instalaciones de la Ciudad Universitaria.

Durante su estancia en la Facultad de Ingeniería, que dirigía el Ing. Javier Barros Sierra, quien tuvo una gran influencia en su formación universitaria, fundó con un grupo de compañeros la Sociedad Cultural, que llevó al auditorio de la escuela “hasta opera en vivo” y se inició en la política universitaria, habiendo sido electo representante de la Facultad ante la Federación Estudiantil Universitaria FEU en 1958, cuando los estudiantes universitarios “enfrentaron” al Gobierno “por la injusta alza del precio de los autobuses urbanos”, que pasó de 10 a 15 centavos, y que fue reconsiderada ante la presión estudiantil.

Obtenido su titulo profesional, recibió una beca del Gobierno Francés y fue a Paris a estudiar al Conservatoire des Arts et Metiers la especialización en Refrigeración Industrial; pero más que eso, “ahí descubrí el origen del pensamiento liberal moderno, el alma de la civilización europea, el centro de la cultura universal y reafirmé, en el extranjero, en las reflexiones de la soledad, mi amor por México y mi compromiso insaldable con mi Patria”.

De regreso a su país, se incorporó a la Facultad de Ingeniería como profesor de Física (Electricidad y Magnetismo), curso que impartió a los estudiantes de Ciencias de la Tierra en el Palacio de Minería, con el que inició como Profesor Titular una carrera docente de 30 años y en la que, en 1965 fue designado Jefe de la Sección de Ingeniería Eléctrica, designación que fue el origen de su carrera académico-administrativa que culminó al ser designado por la Junta de Gobierno de la U.N.A.M., Director de la Facultad de Ingeniería para el período 1978-82 y reelecto para un segundo término que no concluyó, al ser invitado por el Presidente de la República Miguel de la Madrid, como Subsecretario de Comunicaciones y Desarrollo Tecnológico de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, cargo que desempeñó de 1982 a 1988.

En 1965, contrajo matrimonio con Elisa Margarita Gutiérrez Saldívar, con quien ha formado “una familia que es mi orgullo mayor” y que la integran: Javier, Licenciado en Derecho y Maestro en Leyes, casado con Miriam Bernardi, Diseñadora Gráfica; Elisa Verónica, Ingeniera Mecánica, con Maestría en Enseñanza de las Ciencias, casada con el Licenciado en Admón., Maestro en Desarrollo Urbano y Chef “Cordon Bleu” Andrés Trillo y Alejandra, Licenciada en Psicología con Maestría en Psicoanálisis, casada con el Arquitecto Santos Arias. Tiene seis nietos: Ana Sofía, Andrés, Isabella, Adriano, Diego y Nicolás, que son “su fascinación” –lo que dice con satisfacción irreprimible.

Su paso por la Dirección de la Facultad de Ingeniería se caracterizó por una dinámica participación de profesores y alumnos para la actualización permanente de planes de estudio, por la integración de un grupo de colaboradores del más alto prestigio profesional, por innovaciones académicas que elevaron importantemente el nivel de los estudios, por la reincorporación de grandes profesores a la cátedra, por la creación de la Unidad de Planeación para analizar el desarrollo de la Facultad en el largo plazo y por un ambiente de cultura inédito, que llevó a la fundación de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, que se realiza anualmente, sin interrupción desde 1979; a la fundación de la Academia de Música del Palacio de Minería, cuya Orquesta Sinfónica, de altísima calidad, tiene ya 35 años de existencia, ambas organizaciones de las que fue el Presidente Fundador; a la presencia de artistas plásticos como Federico Silva que transformó el Auditorio Javier Barros Sierra en un espacio escultórico y pictórico, y de conferenciantes nacionales e internacionales del mas alto nivel; a la organización de muestras y exposiciones en todas las áreas del saber y la cultura.

“Es mi convicción que no puede haber un profesional pleno y de excelencia, en una persona sin cultura”-dice Jiménez Espriú-, “por ello me di a la creación de un amplio ambiente cultural en la Facultad, que creo ha tenido gran repercusión en los profesionales de la ingeniería, incluyendo a quienes ya habían salido de la escuela y regresaron a apoyarnos en este proyecto”, como lo demuestra el Consejo de la Academia de Música, que con su promoción y liderazgo, quedó integrado por 100 destacados ingenieros de todas las especialidades, que la apoyan con gran entusiasmo y la hacen autosuficiente.

Como Director de la Facultad, llevó a cabo, en 1979, al reanudarse las largamente interrumpidas relaciones diplomáticas entre los dos países, el Primer Encuentro de Directores y Maestros de Escuelas de Ingeniería de México y España, con la presencia de los Rectores y los responsables de las escuelas de ingeniería de las Universidades Politécnicas de Madrid, Barcelona y Valencia.

Antes, el Ing. Jiménez Espriú había sido durante 5 años Secretario General Administrativo de la U.N.A.M., siendo Rector el Dr. Guillermo Soberón, teniendo a su cargo entre otras cosas, el proyecto del Centro Cultural Universitario, que se inició con la construcción de la Sala Nezahualcóyotl, calificada como una de las salas de música con mejor acústica en el mundo y que es para él “como uno de mis hijos”.

En esa importante función universitaria, además de la responsabilidad de la obra constructiva de la U.N.A.M. de 1973 a 1978, que consistió en mas de 250,000 m2. de aulas, laboratorios, observatorios astronómicos, talleres, auditorios, instalaciones deportivas, etc., participó entre otras muchas actividades en la descentralización universitaria y en la creación de las 5 Escuelas Nacionales de Estudios Profesionales ENEPS en la propia Universidad, que hoy acogen a más de 75 mil alumnos y en la planeación de lo que hoy son el Colegio de Bachilleres y la Universidad Autónoma Metropolitana UAM, dos instituciones públicas del más alto nivel; creó el Patronato Deportivo Universitario y reestructuró el deporte de la Universidad y promovió el nuevo logotipo deportivo de la UNAM, que permanece como el más bello y moderno; propuso la creación del hoy Club Universidad Nacional A.C. para administrar descentralizadamente el equipo de futbol soccer profesional “Pumas” y principal y fundamentalmente, dio a la administración universitaria una vocación de servicio a las actividades académicas y manejó a la vez con firmeza y flexibilidad, considerando sus repercusiones nacionales, las relaciones laborales ante la creación del STUNAM, el primer sindicato de trabajadores independiente del país, del SPAUNAM y de las Asociaciones Autónomas del Personal Académico AAPAUNAM, frutos de la huelga universitaria de 1972 que llevó a la caída del Rector González Casanova.

Pero no solo a la Universidad, que es su gran pasión, ha dedicado sus esfuerzos profesionales; tanto en el sector público como en el privado ha tenido también actividades destacadas y muy altas responsabilidades.

En el sector público, fue Vocal Ejecutivo del Programa Nacional Indicativo de la Industria Metal-Mecánica del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Miembro de los Consejos Directivos del Instituto Mexicano del Petróleo y del Instituto de Investigaciones Eléctricas, atendió la Dirección de Maquinaria y Transportes de la Secretaría de Obras Públicas de 1970 a 1973, y como ya se dijo, fue Subsecretario de Comunicaciones y Desarrollo Tecnológico en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de 1982 a 1988.

En esta función tuvo importantes responsabilidades, entre las que destacan: la coordinación del proyecto del “Sistema Morelos de Satélites”, la puesta en la orbita geoestacionaria de los satélites y el establecimiento de su Centro de Control; la selección del primer astronauta mexicano; el restablecimiento del sistema nacional de telecomunicaciones luego de los sismos de 1985; el inicio de la digitalización de la Red Federal de Microondas; la instrumentación del sistema de telecomunicaciones para la transmisión internacional del Mundial de Futbol de 1986; la automatización del Servicio Postal Mexicano y de Telégrafos Nacionales y la reestructuración de ambas instituciones como Organismos Desconcentrados, y la creación de los Institutos Mexicanos (de investigación) de Comunicaciones y del Transporte. Ahí también, la convicción de que la cultura debe ser inseparable de cualquier acto del hombre, lo llevó a promover la presencia de artistas mexicanos en los timbres postales, y la erección de las esculturas de “El Hombre Cósmico” de Sebastián en el Aeropuerto de la Ciudad de México y “El Vigilante” de Federico Silva, en el Centro Nacional de Control del Sistema Mexicano de Satélites.

Fue también Miembro de los Consejos de Administración de Teléfonos de México, de la Compañía Mexicana de Aviación, de Aeroméxico, de Aeropuertos y Servicios Auxiliares y del Banco Nacional de México S.C.

En 1990, el Presidente Carlos Salinas de Gortari lo designó Subdirector Comercial de Petróleos Mexicanos, con la responsabilidad, entre otras, de las ventas de los productos de PEMEX, que en lo internacional enfrentaron los momentos ásperos de la “Guerra del Golfo” y en lo nacional la introducción de nuevas gasolinas sin plomo, sin faltar las graves contingencias como el desmantelamiento de la refinería de Azcapotzalco, la lamentable explosión del drenaje en Guadalajara o la precipitada y también lamentable “reorganización” de la empresa en 4 subsidiarias. Por el contrario, relata las extraordinarias experiencias en la defensa exitosa del petróleo mexicano en las discusiones del Tratado de Libre Comercio con Norteamérica en el que se hizo de ese ámbito una “reserva” total, o el proyecto de las Franquicias PEMEX para las estaciones de gasolina, que encabezó, y que cambiaron la imagen nacional muy favorablemente.

En ese encargo fue durante tres años -1990-1992- el representante de PEMEX en el Consejo de Administración de la empresa petrolera española REPSOL, en la que la petrolera mexicana tenía 2.5 % de acciones y que con su intermediación subió a 5% y promovió la creación de REPSOL MÉXICO, para la participación de la petrolera española en su país, en las áreas permitidas por las leyes mexicanas.

En el ámbito privado se ha desempeñado como Consejero o Consultor de diversas sociedades mercantiles: como Gerente General de la Compañía Mexicana de Helicópteros y Equipos Aéreos, Helaero S.A.; como Director General de la Compañía Mexicana de Aviación en momentos críticos de la empresa, que logró superar favorablemente para la supervivencia de la importante aerolínea y actualmente como Presidente del Consejo de Administración de NEC de México S.A. de C.V., filial mexicana de la japonesa NEC Corporation.

Con una actividad académica, profesional, gremial y cultural muy amplia, destacada e intensa, ha sido Presidente y fundador de la Asociación de Ingenieros Universitarios Mecánicos Electricistas AIUME y de la Sociedad de Ex-alumnos de la Facultad de Ingeniería, de las que fue fundador también; de la Academia Mexicana de Ingeniería, la que le otorgó el grado máximo de Académico de Honor; de la Asociación Nacional de Facultades y Escuelas de Ingeniería ANFEI; de la Asociación Nacional de Instituciones de Educación en Informática; de la Fundación Javier Barros Sierra y de la International Association for Continuing Engineering Education, en su tiempo con sede en Helsinki, Finlandia y hoy en los Estados Unidos de Norteamérica, asociación que surgió del I Congreso Internacional de Educación Continua para Ingenieros que se llevó a cabo en México, en 1979, bajo su Presidencia. Fue igualmente Vicepresidente del Colegio de Ingenieros Mecánicos Electricistas, y actualmente es Presidente del Consejo Académico de la Academia de Ciencias, Artes, Tecnología y Humanidades, AMCATH, 2011-2013.

Dentro de su versátil actividad, ha sido Presidente también de la Comisión Taurina del Distrito Federal, en cuya gestión se logró reabrir la Plaza México –la más grande del mundo- que había permanecido cerrada por más de tres años y fundar la “Escuela Taurina Ponciano Díaz” y hoy es Presidente de la Peña Taurina “Los de Armillita, Garza y Silverio”, que está por cumplir 50 años de creada; Vicepresidente Ejecutivo del Club Universidad Nacional A.C. de fútbol profesional que maneja a los “Pumas”; y miembro de los Patronatos de las Orquestas Sinfónicas de la U.N.A.M., de la Ciudad de México y de Minería.

Ha dictado mas de 250 conferencias en el país y en el extranjero y escrito más de 150 artículos, ensayos, capítulos, relatorías y ponencias sobre educación, telecomunicaciones, aeronáutica, energía, desarrollo, cultura, etc., destacando sus publicaciones: “El Estado del Arte de la Ingeniería en México y en el Mundo¨, 1993; “El Futuro de México sin Ingeniería Mexicana”, 1997; “Mensaje a un joven ingeniero mexicano”, 1997, el libro “Cartas a un joven Ingeniero” que en 2004 le publicó la Editorial Alfaguara del Grupo Santillana y que va en su séptima reimpresión y el libro “Variaciones sobre temas diversos, Preludio, Notas, Acordes y Discordancias, sin silencios”, Editorial Muiño 2010, que es una recopilación de trabajos, ponencias, discursos y artículos periodísticos publicados en la Revista “Siempre” y en el diario “La Jornada”, escritos en sus 50 años de ejercicio profesional, así como sus trabajos en defensa de los recursos nacionales como patrimonio de todos los mexicanos; ha escrito más de 120 artículos en periódicos y revistas de circulación nacional. Ha representado a México en eventos de muy diversa índole y ha sido miembro de Comisiones Nacionales e Internacionales, sobre los temas de sus actividades.

El Ingeniero Jiménez Espriú ha recibido múltiples distinciones y reconocimientos, entre los que destacan: su designación como miembro de la Junta de Gobierno de la U.N.A.M. en 1997, cargo que desempeñó hasta 2007; la Medalla al Mérito Docente de la UMLA en 1967; las Insignias de la Orden del Mérito en Grado de Comendador, de la República Francesa 1986; su designación como Miembro por México de la Comisión Bilateral México-Estados Unidos para la Intercambio Educativo y Cultural; el “Joseph M. Biedenbach Lectureship Award” de la IACEE 1992; el Premio AIUME a la Excelencia Profesional 1996; el Grado de Académico de Honor de la Academia Mexicana de Ingeniería 1997; las Medallas y los Diplomas por 15, 20 y 25 años de labor académica en la U.N.A.M. y su incorporación como Académico Titular de la Academia Internacional de Astronáutica; como Académico Foráneo de la Real Academia Sueca de Ciencias e Ingeniería y el Premio Nacional de Ingeniería Mecánica, Eléctrica, Electrónica y de Ramas Afines 1998, con el que lo distinguió el Colegio de Ingenieros Mecánicos Electricistas de México “por su presencia profesional, caracterizada por una lucha incesante en pro de la ingeniería mexicana, de la educación, del desarrollo científico y tecnológico del país y en defensa del patrimonio nacional y de los más altos valores mexicanos”. En 2008, la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México lo designó “Premio Nacional de Ingeniería”.